Masculino y Femenino: la polaridad de las energías

Desde el punto de vista energético, toda creación está compuesta por un equilibrio de dos energías, iguales y opuestas: la energía femenina y la energía masculina.

En el Tao ambas están representadas en el símbolo del Yin-Yang, donde la mitad negra es el femenino y la mitad blanca el masculino. En el Tantra, se habla de Shiva, el dios, y Shakti, la diosa. Hasta Carl G. Jung se refirió a ellas como el Anima (parte femenina) y el Animus (parte masculina). Ambas energías, en cualquier caso, forman parte de un todo inseparable pues son, en realidad, como las dos caras de una misma moneda.

Todos tenemos dentro estas dos energías y, al margen de nuestro sexo, puede predominar una u otra de forma natural. Cuando una de ellas recibe daño o está reprimida, se muestra desde su parte inmadura, y supone una fuente de conflictos constante para nosotros. Sin embargo, cuando ambas fluyen en armonía y desde su versión madura, su poder es espectacular. Desde ese punto, funcionando juntas, las energías femenina y masculina nos acercan a la experiencia de la Unidad, haciéndonos sentir completos y en paz.

Por ello, hoy quiero hablarte de cómo funcionan en tu interior, para que comprendas cómo pueden estar afectándote en tu día a día, y puedas aprovecharlas para aumentar tu bienestar.

La Energía Femenina

La energía femenina se corresponde con la figura abstracta de la madre. Su naturaleza más profunda es la de nutrir y dar amor a quienes la rodean, y por ello esta energía es acogedora, amorosa, sensible, empática e intuitiva, y tiene un gran potencial para sanar. Está muy relacionada con la creatividad, no sólo a nivel imaginativo, sino desde la capacidad de crear todo cuanto sea necesario. La energía femenina también es la energía de la celebración, por lo que se muestra vital, dinámica y divertida, así como apasionada, sensual y seductora. Ella es movimiento, cambio, mutabilidad y adaptación continua.

Su aspiración es encarnar el amor, darlo y recibirlo de muchas formas e ilimitadamente, y para ello necesita tener el corazón abierto.

Desde su faceta inmadura, estas maravillosas cualidades se difuminan, y aparecen la dependencia, la indecisión y la sumisión. Llevada por sus caprichos e inseguridad, la energía femenina se refugia en la vanidad y el orgullo. Su capacidad de adaptación y cambio puede convertirse en inestabilidad o incapacidad para mantenerse enfocada, y su gusto por la diversión orbita hacia la irresponsabilidad. Llevada al extremo, puede llegar a ser manipuladora, emocionalmente agresiva y dramática, y encarna el papel de la víctima, que culpa a los demás de todo, mientras renuncia a su responsabilidad y a su gran poder personal.

La Energía Masculina

Por contrapartida, la energía masculina representa la figura simbólica del padre, cuya naturaleza es proteger y sostener a sus seres queridos. De esta energía destaca su capacidad para mantenerse consciente, presente, calmada e imperturbable, y manifiesta quietud y serenidad. Tiene un gran potencial para enfocarse en todo lo que hace, permaneciendo orientada y segura, con su gran fortaleza interior como apoyo y su integridad como guía. También es práctica y racional, y está en comunión con sus emociones. Es la viva imagen del líder y del guerrero.

Su aspiración es encarnar la libertad: ofrecer y tener libertad de todo tipo, para lo cual necesita tener la consciencia despierta.

En su faceta inmadura, la energía masculina pierde su notoria templanza, y se torna rígida, tozuda, autoritaria y dominante. Puede mostrarse celosa, posesiva o controladora, así como desconectarse de sus emociones, siendo incapaz de expresarlas e incluso de identificarlas. Esta energía, desde su necesidad de libertad, también puede desarrollar un gran miedo a comprometerse, y tender a huir de todo. Llevada al extremo, puede llegar a volverse violenta o abusadora, y su capacidad de enfoque puede llevarla hasta la obsesión por cualquier asunto.

La danza de las polaridades

Como puedes ver, las dos energías representan partes de todos nosotros. -Ésta es, por cierto, la razón por la que se describe a las dos en femenino, para recordar que hablamos de energías, y no de géneros.- Te invito a que observes con cuáles de ellas te identificas en cada momento, pues según la situación, pueden mostrarse unas u otras en ti.

En un próximo post sobre el tema, veremos cómo la energía fluye de un estado a otro, y cómo puedes gestionar ambas para vivirlas conscientemente y desde su lado maduro siempre que lo elijas, y manifiestes aquella que más necesites en cada momento. Además, exploraremos cómo funcionan no sólo en tu interior, sino también en tus relaciones. ¡Espero que lo disfrutes!

¿Qué te ha parecido este post? ¿Se te queda alguna duda o pregunta sobre el tema? ¡Te invito a que dejes tus comentarios aquí abajo!

2 comentarios

  1. Buenas noches.
    Me llamo Luis. Podrías comentarme las referencias de la información del artículo. Parece que proviene de David Deida. Y si podrías ampliar para mi información al respecto.
    Gracias
    Un abrazo

    • Hola, Luis! Muchas gracias por tu interés!
      Lo cierto es que las fuentes aquí son variadas, pero las más relevantes son Diana Núñez y Francisco Fortuño, de “Relaciones Evolucionantes”, y Astiko López, de “Tantra with Astiko”.
      Sobre qué te gustaría profundizar exactamente? Si quieres me puedes preguntar por el correo de contacto. Otro abrazo para ti!

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